Asesoramiento filosófico con grupos

La actividad de orientación filosófica está muy extendida en la atención personal, pero su campo de acción se extiende también a grupos y organizaciones, pues estos también se enriquecen con el mismo tipo de reflexión filosófica.

Cafés filosóficos

Son tertulias, coordinadas por un filósofo, acerca de un tema filosófico. Hay diversos modelos de organización de estos cafés filosóficos, pero en todos ellos se intenta que la discusión sea libre, sin excesiva reglamentación ni dirección por parte del filósofo coordinador, que se limita a plantear algunas pautas para dar un impulso inicial, animar y mantener centrada la discusión.

La finalidad de los asistentes debe ser la investigación veraz sobre el tema propuesto, aportando cada uno lo que crea que puede aportar y enriqueciéndose a su vez de las aportaciones de los demás.

El café filosófico no es un debate que haya que ganar ni una negociación en la que sea obligatorio llegar a consensos. Es conveniente que los tertulianos hablen del tema en cuestión desde su experiencia personal concreta, y no en abstracto, y desde la razón y el corazón a la vez.

Talleres filosóficos

Se diferencian de los cafés en que el número de asistentes no puede ser muy alto, tienen una duración mayor (varias sesiones), los asistentes forman un grupo cerrado hasta la finalización del taller y suscriben un compromiso tácito de confidencialidad y comprensión mutua, y además el diálogo filosófico, en torno a una problemática existencial que a todos les afecta (el duelo, relaciones afectivas difíciles, etc.), está sometido a una mayor exigencia y a una mayor reglamentación metodológica, con más protagonismo del filósofo asesor en la dirección del mismo.

Fuente: asepraf.org