Perder el miedo a responder tus preguntas.

En mi trayectoria como profesor universitario y amante de la filosofía, he observado un fenómeno intrigante que me llevó a una profunda reflexión. Compartí mis pensamientos con mi esposa y mis alumnos: «La gente ya no devuelve los saludos». Esta experiencia cotidiana en ascensores, autobuses y trenes, donde los saludos se pierden en el vacío, me condujo a una indagación más profunda. ¿Por qué esta desconexión en un mundo hiperconectado? ¿Qué nos impide responder a los simples saludos y, más aún, a las grandes preguntas de nuestra existencia?

El enemigo invisible: los cascos auriculares y la desconexión

La prevalencia de los auriculares, discretos o llamativos, enlazados a nuestros dispositivos móviles, parece ser un símbolo de nuestro tiempo. Se han convertido en una barrera, no solo para los saludos, sino para la introspección. ¿Es posible que nos escondamos detrás de estos dispositivos para evitar escucharnos a nosotros mismos? Esta pregunta me lleva a explorar cómo, en nuestra evasión, podríamos estar perdiendo la oportunidad de enfrentar y responder nuestras preguntas más profundas.

La Filosofía como llave para el autoconocimiento

La filosofía, en su esencia, es el arte de cuestionar y explorar el significado de nuestra existencia. A través de mi experiencia como asesor filosófico, he observado cómo el diálogo y la reflexión filosófica pueden abrir puertas al autoconocimiento. Este proceso no solo implica hacer las preguntas correctas sino también aprender a responderlas. Aquí radica el poder de la filosofía: nos permite descubrir las respuestas que yacen en nuestro interior, esperando ser desveladas.

La importancia de escuchar y responder

La capacidad de escucharse a uno mismo es crucial para cualquier forma de crecimiento personal. En mis interacciones diarias, y especialmente en mi rol como educador, he visto cómo la falta de escucha conduce a un vacío en la comunicación y en la comprensión propia. Es fundamental aprender a quitarnos los cascos, tanto literal como metafóricamente, para escucharnos y, por ende, permitirnos responder a nuestras inquietudes internas.

Aprender de tu imaginación

El rol del Asesor Filosófico

Un asesor filosófico actúa como un espejo, reflejando tus pensamientos y preguntas, ayudándote a navegar en las aguas a veces turbulentas de tu mente. Esta guía es vital para aprender a responder nuestras preguntas más profundas. La relación entre el asesor y el individuo es una de compañerismo y confianza, donde el viaje hacia el autoconocimiento y las respuestas internas se convierte en un camino iluminado.

Conclusión: llamamiento a la conexión y la reflexión

Por lo tanto, mi mensaje para mis vecinos y todos los «usuarios de cascos» no es de reproche, sino de un llamado a la conexión. En nuestra búsqueda frenética de respuestas externas, a menudo olvidamos las preguntas y respuestas que llevamos dentro. Te animo a bajar el volumen de tu mundo exterior para sintonizar con tu mundo interior. Responder a tus preguntas más profundas es un viaje que vale la pena emprender. Y en este viaje, la filosofía puede ser tu mejor aliada.

11 comentarios en “Perder el miedo a responder tus preguntas.”

  1. Muy interesante este ultimo tema.

    Yo soy un defensor de los cascos pues me he convertido en un loco melómano; pero quiero aportar mi humilde experiencia en este tema:

    me he dado cuenta de que mi «pasión» por escuchar música con cascos por la calle, en los largos viajes de autobús, de camino a clase… se encierra en un ciclo constante de gusto y disgusto. Es decir paso temporadas en las que me gusta escuchar música de este modo y temporadas en que no lo soporto alternándose una y otra vez. Ya había escuchado esta opinión que nos trae el aprendiz de filósofo, y por ello había relacionado este ciclo con el hecho de escondernos de nuestros problemas en el «ruido» evitando el silencio que nos hace reflexionar, pero que es al mismo tiempo tan necesario.

    Gracias César por esta ayuda a la reflexión y al silencio.

  2. Hola Bahhia:

    Así es Bahhia: no es que sea enemigo de los cascos… pero creo que en el fondo demostramos una soledad inmensa.

    Gusto que nos visites y siempre bienvenida

  3. Por mi experiencia personal, mientras estaba deprimida e iba a trabajar iba encerrada en mi mundo, bueno más que encerrada, me aislaba a través de los cascos.

    Tras mi recuperación, voy sin ellos, porque me gusta observar, sentir … todo lo que me rodea. Es cierto que a veces me los pongo, pero rara vez y sólo cuando realmente me apetece relajarme escuchando la música.

    Saludos!

  4. vayeciyos:
    Nada tiene que ver que puedas escuchar música o leer un libro en los viajes cortos o largos… es una mera reflexión al porqué de este uso tan generalizado y discriminado cuando apenas tenemos 2 minutos de espera…

    Gracias the_xerophuss por tu PERFECTO

  5. Simplemente me refiero a que después de un tiempo en el que evito esa posibilidad de reflexión termino necesitando el silencio para reflexionar y por ello dejo de escuchar música.

    No se si me explico, el caso es que me es muy interesante la reflexión.

  6. Pues sí querido amigo vayeciyos: el mismo ser humano es reflexión por excelencia y parece que nosotros intentamos acallar esa capacidad y ese hábito. La prueba la tienes en que nuestros padres tienen más sentido común que nosotros, pues generalmente dedican más tiempo a pensar las cosas y a resolverlas…

    Pues te felicito cada vez que dejas los cascos aunque sea por unas horas para poder pensar y resolver las cosas cotidianas de la vida. Lo mejor sería dejar unos ratos diarios a pensar, a observar, a descansar incluso con la contemplación de las cosas, las personas, etc.

    Otro día hablaremos del uso del móvil.

    Un saludo a La Lomilla, el paraíso en Sierra Nevada.

  7. Nunca uso cascos porque me atruenan la cabeza ,pero creo que aunque la música sea una distracción para los problemas ,también he de decir que cierta música y ciertas letras te conectan con tus problemas y lejos de olvidarlos aún los recuerdas mas.Lo que sí es un problema es el aislamiento de los demás.
    Un abrazo

  8. Tienes razón Deva, tengo un amigo y alumno que una canción le animó a estudiar. También es verdad que hay música que nos pone sentimentales y quizás no ayude a estar con buen ánimo… pero eso tiene más relación con los sentimientos, que ya escribimos sobre ello.

    Un saludo.

  9. Hola Cesar acabo de dar con tu blog y sobre todo me llama mucho la atencion este post puesto que soy un «casco-usuario», y concuerdo con vayeciyos es impresionante lo agradable que es caminar por la calle con musica y hacer mercado con musica, y sabes que aprendi en este tiempo como casco-usuario a ponerle un volumen que me permita escuchar a las personas, a mi me encanta responder holas buenos dias, etc. y me di cuenta prontisimo que debia poner un volumen adecuado.

    Por otro lado luego de leer el de las miradas, me di cuenta de que no soy el unico que lo hace tan amenudo, de hecho pensaba que estaba loco por mirar a las personas, por observar sus gestos y tratar de ver como se sienten.

    Sabes que me paso luego?, me di cuenta que debia mirar dentro de mi mismo porque me sentia perdido. Y busque la consejeria filosofica :D. Vivo en madrid pero estoy intercambiando correos con una dra en argentina porque no sabia que aqui habian consejeros filosoficos. la historia es larga.

    gracias por compartir ese dia a dia 😀

  10. Me da gusto que te identifiques con los comentarios y sobre todo que te ayuden a crecer.

    Por cierto, si te interesa te puedo recomendar a algunos Asesores de Madrid que son excelentes y mejor preparados que un servidor.

    Saludos y hasta cuando quieras.

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