Aprender a aprender: claves para el crecimiento personal

Durante mi infancia y adolescencia en América, tuve un profesor cuya respuesta a nuestras incesantes preguntas siempre era curiosamente la misma: «en gerundio». En aquellos años, mi comprensión del español era básica, así que, impulsado por una curiosidad fomentada por mi padre, busqué en el diccionario. Aprendí que el gerundio, con sus desinencias «ando» o «iendo», se utiliza con verbos como estar, ir, venir, llevar, acabar, andar, quedarse, etc. Pero esa definición técnica no satisfizo mi curiosidad infantil. Al volver a preguntarle, el profesor me dijo simplemente: «pues haciéndolo, en gerundio…».

Esta lección me ha acompañado a lo largo de la vida, recordándome que a menudo somos indecisos ante las tareas difíciles pero beneficiosas. En ocasiones, no sabemos cómo empezar, pero es justamente al comenzar cuando nos damos cuenta de que ya estamos en el proceso. Reconozco que hay muchas dificultades: nuestro pasado, circunstancias con personas o situaciones, intentos fallidos… Pero, ¿qué o quién te detiene de aprender a aprender? Tus decisiones se desvanecen cada vez que careces de la determinación para empezar algo. Y es crucial ese instante en el que decides actuar o no, hablar o callar, continuar o detenerte.

El Gerundio en el Asesoramiento Filosófico y la Terapia Dialogal

En el contexto del asesoramiento filosófico y la terapia dialogal, este concepto de «aprender en gerundio» adquiere un significado más profundo. Aquí, el aprendizaje no es solo un proceso de adquirir conocimientos o habilidades, sino también un medio de autoconocimiento y autorreflexión. En la consultoría filosófica, el énfasis está en el proceso continuo de comprensión y crecimiento personal, reconociendo y abrazando nuestras propias experiencias, pensamientos y emociones como parte del aprendizaje.

Empieza ahora, empieza hoy, empieza ya. Y descubrirás lo valioso que es el gerundio, no solo para el lenguaje, sino especialmente para tu vida.

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22 comentarios en “Aprender a aprender: claves para el crecimiento personal”

  1. Pienso que sólo cuando ves puedes actuar. Si actuas sin ver, puedes, al ir dando palos de ciego, sacar algún sonido a la flauta, mas, ¿sirvió de algo? mucho me temo que no, y por eso hay tantas personas perdidas en un mar de propuestas, pero que no ahondan en lo esencial que es tomar conciencia de que es aquello que estoy haciendo mal. Pero bueno, es mi visión…
    Saludos cordiales y un abrazo

  2. Buenas Haideé:Hola Gregorio;

    Muy buena tu aportación política; sí los romanos tenían algo parecido; y los griegos quizás mejor; por ello incialmente se llamaba demos=pueblo y cratos=poder, pues era el pueblo y ciudadanos normales escogidos al azar quién tenían algún tipo de voto en las asambleas…

    Respecto a lo segundo me refiero a la dificultad de no sólo verlo, sino sobre todo el actuarlo, que mi propuesta es el «actuando», como apunta Gregorio.

    Creo que en el nuevo Post también se habla sobre la capacidad de decisión que tienes los otros sobre lo más íntimo de nosotros.

    Cuídate y no pases frío.

  3. Y a la pregunta: esa llave puede estar en el momento en el que te das cuenta de que tienes miedo a la libertad que supone, ser dueño de tus decisiones. Pero sólo es una.

  4. Hoy paseando con mi padre precisamente hablabamos de esto, a nivel político, estamos demasiado acostumbrados a dejar en manos de los que votamos (paradojicamente, ya que la primera frase es: el poder emana del pueblo), contruyendo así una muralla entre lo que he votado y lo que luego hacen aquellos a quienes he votado. Generar más participación, asumir que tenemos voz y voto, pero evidentemente no sólo hacia afuera, sino hacia adentro, con nosotros mismos, asumiendo que podemos ser los gestores de nuestra vida, no poniendola siempre en manos de los demás. Recuerdo haber leido en una historia de Roma, que la democracía consistia en una reunión del pueblo,(bueno, donde había esclavos, poco pueblo era), pero para el caso… ellos decidian en asamblea lo que había que hacer y luego se elegía a un portavoz que era el que hablaba en nombre de… no por… como sucede en una sociedad en la que uno no asume sus responsabilidades. Y redundando en ello, si no hay responsabilidad no hay madurez, no hay libertad…lo más parecido socialmente a responsabilidad, son las asociaciones, un modo de asumir que puedes formar parte del Estado, y no pisado por él, ese Estado (simbólico) también pueden ser los padres, amigos, profesores, etc.

    Bueno, ya me callo 🙂
    Un abrazo

  5. Aprehendo el problema y aprendo de él. Sí, es fundamental identificarlo, ponerle nombre, definirlo con claridad para poder manejarlo. Se maneja mejor un cristal que un líquido.

  6. Buenos días Gregorio:

    Efectivamente, a veces creo que debemos animarnos a tomar las riendas de nuestras propias decisiones, de nuestros pensamientos, de nuestros actuares… pues de otra manera, como dices, -«estaremos siempre a expensas de que otro lo haga»-, dígase pensamientos, sentimientos, hábitos…

    También opino que es otro de las cualidades del Asesoramiento: la liberación que produce de tus problemas cuando logras descubrirlos y encauzarlos…

    Gracias como siempre.

  7. Por el contexto no lo aclara, cuando hablé de que «las respuestas tranquilizan» lo hacía en referencia a las respuestas que nos dan, no a las que elaboramos nosotros mismos. Eso es lo que comentas, César, cuando «os anime frecuentemente a dar respuesta…», que es otra forma de decir que «hay que atreverse a… dar una respuesta». A ese acto solemos ponerle un nombre: asumir responsabilidades, entendida la responsabilidad en su sentido amplio de «capacidad para responder», no a la que se limita a ser sinónimo de ‘culpa’ o de ‘obligación’.

    No ver la responsabilidad como una carga, como una imposición desde fuera. Y dejarla penetrar y que actúe en nosotros. A veces podremos responder y a veces no -no se trata de hacerlo siempre y bajo toda circunstancia-, pero asumiéndola siempre cabrá la posibilidad de hacerlo. Si no se asume estaremos siempre a expensas de que otro lo haga y, por ende, dependeremos de ese otro. Algo que puede ser muy cómodo para ciertas cuestiones, pero cuando nos jugamos algo importante esa «delegación de responsabilidad» se convierte en auténtica dejación de funciones. Y nos volvemos torpes.

  8. Pues sí, Gregorio; a veces se cumple aquello de las Escrituras «que hay que volver a ser como niños» para a-prender muchas cosas, como el plantearnos nuestro modo de ver y hacer la filosofía.

    Otro tema es el que os anime frecuentemente a dar respuesta a nuestros problemas ordinarios o extraordinarios… creo que es uno de los objetivos del Asesoramiento Filosófico…

    Saludando en esta fría mañana de Otoño…

  9. En estos momentos estoy leyendo algunos textos introductorios sobre «didáctica filosófica» o, en otras palabras, «aprender a filosofar». Y no es sólo aplicable a nuestros vástagos. Es muy, pero que muy recomendable para los mayores. Parece que hemos perdido la capacidad para preguntarnos (y, muchas veces, asombrarnos), y «en preguntando» se filosofa que dirían los mayores de mi pueblo.

    Las respuestas tranquilizan, mientras que las preguntas y el ponerse en cuestión (primero y necesario para cuestionar el mundo) incomodan. Pero, como suele decir César frecuentemente en sus entradas, hay que atreverse a cuestionarse, hay que atreverse a entrar en terrenos pantanosos, hay que atreverse a salir de vez en cuando del confortable territorio de la seguridad que aporta una respuesta.

    Y atreviéndose se abre un mundo nuevo.

    Probándolo, saboreándolo, siéndolo.

  10. Jesús: pues Gregorio tiene aportaciones estelares.

    Sabes que eres bien venido siempre es esta casa y como siempre: a seguir progresando… Saludos.

  11. Buenas tardes Cesar, hacia tiempo que no entraba en tu casa.
    Hoy, despues de esta buena recomendacion, estoy de acuerdo con el Sr. Samsa, Leyendo, aprendiendo y luego y siempre haciendo, que es lo mismo, (para mi) que «andando».
    Me voy Saludando.
    Jesus

  12. Muy graciosa tu aportación Deva: a esos gerundios negativos hay que sumarles otro negativo: No vagueando… es científico: Negativo+Negativo = Positivo.

    A veces tenemos que negarnos a nosotros mismos, también repetitívamente para quitar esos hábitos…

    Gracias a ti por leernos.

    N.B. Importante: también es sano a veces el gerundio «descansando, perreando…», según las circunstancias.

  13. Pues sí Chencho: tu aportación es lúcida, aunque para muchas personas les parece una Montaña el tener que dar ese primer paso, empezar a caminar, mantenerse en la senda y finalmente…llegar a la cima.. y es eso a lo que me he querido referir.

    Que a veces es más dífícil de lo que parece, pero que hemos de animarnos a hacerlo fácil a aprender a prescindir de esas malas experiencias, recuerdos, situaciones… gracias por tu testimonio.

  14. Haciendo,andando,viviendo,aprendiendo,motivando;todos gerundios necesarios, presos de otros que te atrapan:temiendo,vagueando,soportando,dudando,olvidando,aburriendo,desmotivando.
    Graciaspor el post.Un saludo!!

  15. Vayeciyos: así es, muchas veces necesitamos sólo casi saltar el pensamiento ése que nos impide hacer lo bueno que la mente nos pide y pide…

    Esperemos que siga el buen clima por Sierra Nevada…

  16. Haideé: lo difícil es atreverse a coger esas llaves para poder salir de la cárcel de la mente, -como acertadamente la llamas-… ¿Dónde está ese paso o ese momento? Y, ¿cómo lo descubrimos y accionamos ese botón para que encienda la acción? Un saludo como siempre.

  17. Muy interesante y sobre todo muy inspirador.

    un abrazo!

    PD: Pensé «¿Escribo un comentario?… escribiendo que es gerundio…»

  18. Has puesto el dedo en la llaga…tal cual… no es lo mismo decir que hacer… bien lo saben aquellos que lo intentan una y otra vez y no lo consiguen… y se preguntan una y mil veces por qué… la carcel de la mente…
    Un cordial saludo 🙂

  19. Hola,
    La línea de tu reflexión tiene mucho que ver con el propósito de mi blog. Me propuse abrir un blog sobre todo para "practicar", es decir para actuar y hacer algo con toda la información que tenía. El gerundio también se adapta muy bien a esta idea.
    Soy filósofa y estoy haciendo mis pinitos en el asesoramiento filosófico, aunque intento no cerrarme y aplicar otras herramientas.
    Echa un vistazo a mi blog si te apetece.

    Un saludo,

    Mª Ángeles

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