Aprende de tu buena memoria

En nuestro último artículo, reflexionamos sobre esa memoria que está inextricablemente ligada a nuestros recuerdos, sentimientos y conciencia. Esta memoria emocional o afectiva, como a menudo se le denomina, juega un papel crucial, tanto positivo como negativo, en nuestras vidas. A veces, actúa como un obstáculo para nuestro crecimiento personal, recordándonos constantemente nuestras páginas más oscuras y amargando nuestras existencias. Otras veces, nos impulsa a juzgar repetidamente nuestros errores, profundizando nuestra sensación de fracaso.

Sin embargo, es importante reconocer que la memoria es una facultad que podemos y debemos educar y dirigir, en lugar de dejar que nos domine. Si bien no podemos simplemente dejar de recordar, sí podemos aprender a manejar nuestros recuerdos. Por ejemplo, si un recuerdo doloroso nos mantiene atrapados en un estado de tristeza, podemos intentar redirigir esos recuerdos hacia aspectos más positivos o significativos relacionados con ellos.

Este ejercicio de manejar la memoria me lleva a recordar una frase que encontré en un libro sagrado durante uno de los momentos más difíciles de mi vida: «Quiero traer a la memoria lo que pueda darme esperanza…». Esta simple frase tuvo un impacto profundo en mí, ofreciéndome una vía de escape de una potencial depresión profunda.

Visión desde la Consultoría Filosófica

La consultoría filosófica aborda la memoria desde una perspectiva similar. En este campo, reconocemos que nuestros recuerdos no solo reflejan nuestro pasado, sino que también moldean nuestra percepción del presente y nuestras expectativas del futuro. A través del diálogo y la reflexión filosófica, podemos aprender a entender y recontextualizar nuestros recuerdos, dándoles un nuevo significado y, por lo tanto, transformando la forma en que impactan nuestras vidas.

En conclusión, la memoria, aunque a veces puede parecer un enemigo, es en realidad un aliado poderoso cuando se educa y se dirige correctamente. Al aprender a manejar nuestros recuerdos, no solo mejoramos nuestro bienestar personal, sino que también abrimos la puerta a un crecimiento y entendimiento más profundos de nosotros mismos.

Lecturas Recomendadas

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Hasta nuestro próximo encuentro… si la memoria no me falla y no tardo más de lo debido.

18 comentarios en “Aprende de tu buena memoria”

  1. Hola Beatriz: me gusta que te parezca interesante el blog y bienvenida.

    Me pones en un compromiso; yo creo que todas las filosofías son buenas para aquellos que las necesitan en un momento determinado de su vida.

    Ciertamente la historia pasada y reciente les ha hecho ver su utilidad: por ejemplo a ti te parece interesante el juego de la imaginació y la memoria y a otras personas quizás no.

    De momento y como puedes ver, soy un defensor de la filosofía práctica y del Asesoramiento Filosófico.

  2. No conocía este blog tan interesante, me gusta el juego de la imaginación y la memoria, de hecho a veces es más entretenido que el real,
    como Alicia en el país de las maravillas.
    Tengo una duda, de todas las nuevas corrientes filosóficas ¿Cuál para tí es la más creíble y por qué?
    Gracias y Saludos

  3. Qué interesante se ha puesto este tema en el tiempo que he estado ausente.

    Ese ejercicio que propones, filósofo, lo veo harto complicado a pesar de que tanto Spinoza como el neurofisiólogo Antonio Damasio afirmen que una emoción negativa sólo puede ser superada (no usaron exactamente este término) por una emoción positiva más poderosa.

    Creo que hay otras vías, como sería una paulatina desidentificación emocional que permita mantener una memoria de los hechos sin tanta carga emocional. Pero esta vía requiere un autoconocimiento bastante profundo, aunque sus resultados son más duraderos porque no tenemos que andar buscando emociones positivas que contrarresten a las negativas.

    Es un GRAN tema.

    [Soy Tusitala, pero aparece este nombre no sé por qué motivo, que es mi nick habitual en la red de redes]

  4. De nada…
    Ya estamos preparando el siguiente y relacionado con la imaginación… que tiene mucho que ver con la facultad de la memoria.

    Un saludo a Sierra Nevada

  5. Bon día, Vayeciyos: También te doy otra opción: ¿qué pasaría si esa persona no existiera? ¿Es imprescindible en tu existencia? Borrando la persona es más fácil que borres los recuerdos relacionados con ella; de todos modos entramos en un campo minado, pues tienes que sopesar las consecuencias de vivir sin los recuerdos de esa persona o incluso, sin la persona toda.

    Si es una persona con la que tienes que convivir por motivos familiares, laborales, afectivos, pues tendrás que realizar el arduo ejercicio de ver sólo lo bueno en ella y lograr que lo malo, -lo que quieres borrar- se vaya convirtiendo como un sueño, de tal manera que casi dudes que aquello ha existido para que no te cause daño.

    Es natural que relaciones persona-hecho. Siempre tendrás una batalla interna al querer borrar un hecho relacionado con tal persona… pero es parte de la curación de la memoria que todos queremos realizar en nuestra vida.

  6. Creo que entiendo lo que dices y me da una perspectiva nueva, pensandolo bien, son los hechos los que no quiero traer a la memoria, y es la persona la que quiero mantener y no olvidar. No quiero olvidar a esta persona porque ocupa un puesto muy importante en mi vida.

  7. Hola Vayeciyos:
    Creo que es interesante pues vas tú mismo centrando tu «problema».
    Ahora te invito a que pienses si es sólo el hecho o la persona la que tienes que «dejar de traer a la memoria» pues «no te da esperanza.

    Creo que la fórmula no falla: ¿es sólo el recuerdo o es toda la persona? Y si no quieres olvidarlo-la. ¿Por qué es?

  8. Quiero aclarar lo de antes. Me refiero por supuesto a un caso concreto, no a «la vida general» (Generalife). Es decir, el recuerdo de una persona del que quisieras tener buenos recuerdos pero no los hay, pero tampoco quieres olvidarlo.

  9. Quizás sea un poco retorcido, pero se da el caso:

    ¿Qué hacer cuando no hay datos en la memoria que sean esperanzadores, que sean positivos?. Cuando la memoria no alcanza a traer esos recuerdos y solo queda lo negativo: ¿Qué se debe hacer,?, porque si pretendo no caer en los negativos es intentar olvidar de lleno lo poco que uno tiene sobre algo y eso tampoco es lo que quiero. No se si me explico, es muy tarde y llevo muchas horas estudiando… tengo la cabeza revuelta.

    un saludo.

  10. Buenos días Mimundo: las cosas buenas, como los buenos vinos, necesitan tiempo para madurar y que tomen su forma. Ten paciencia, sigue trabajando y verás que con el tiempo tus actos se convierten en actitudes y eso hará que habitualmente estés bien, con ese selllo de memoria positiva que todos necesitamos.
    Felicidades por tus resultados y a seguir con ello.

  11. …prometí aplicarlo durante estos días, me he esforzado mucho por hacer mis autodeberes sugeridos por tí filosofo…y mis impresiones son buenas, he intentado escribir en positivo, pensar en cosas que en su momento me hicieron bien, cuando me asaltaba un mal pensamiento…repetía tu frase…que por cierto, la tengo colgada en la nevera, en mi mesa de trabajo, en la pantalla del ordenador, en la nevera…y me temo que voy a intentar seguir con el experimento porque aun es pronto…necesito practicar más…

  12. Vayeciyos: el método se refiere sencillamente a recordar lo bueno y evitar lo malo. Es también una disciplina pero da resultados magníficos.

  13. sin duda la frase «quiero traer a la memoria, lo que pueda darme esperanza» es una perfecta forma de explicar este apartado y en unas pocas palabras un mensaje muy rotundo que puede ayudarnos y muchos momentos, la tendré presente de aquí en adelante cuando la cabeza empiece a dar vueltas con la memoria.

    Muy interesante si señor.

  14. Hola Karen y bienvenida:
    Para la filosofía, -como para el resto de ciencias- es una facultad del ser humano. En el artículo anterior que te recomemiendo que leas, entenderás que aquí no nos referimos a la memoria sólo facultad, sino sobre todo como una ayuda emocional para que la memoria esté a nuestro favor en nuestra vida y no nos esté molestando cuando no le corresponde.

    También te recomiendo que leas las aportaciones de los blogeros y nos siga preguntando que para eso está esta página. Un saludo y ánimo Karen.

  15. …querido filósofo…has llenado mi día de esperanza…que la memoria se educa, no me cabía ninguna duda…pero me has hecho imaginar que mi indómita memoria, puede aun tener redención…
    Quiero traer a la memoria, lo que me pueda darme esperanza… lo he pensado durante este día y voy a seguir pensándolo, creo que merece la pena esta reflexión…en estos días voy a intentarlo con verdadera intención… te contaré…

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